Sin nube, sin diagramas de flujo, sin contador. Qué hace un Aivell de forma distinta, y por qué cada decisión importa cuando el trabajo es real.
Un Aivell ejecuta la inferencia de IA a bordo de una caja en tu oficina. Documentos, correos y datos nunca salen de tu red: privado por diseño bajo el RGPD.
Las chores se siguen paso a paso, las directivas actúan como políticas permanentes y los guardarraíles hacen imposible el resto. IA on-premise predecible, no creativa.
Tu Aivell prepara el trabajo, se detiene ante lo delicado y espera tu sí desde el móvil. Elige el nivel de control: notificar, vigilar o aprobar cada paso.
Sin facturación por token, sin sorpresas de contador. Un Aivell cuesta una instalación única más una cuota mensual fija: úsalo día y noche por el mismo precio.
Un solo modelo no puede hacerlo todo bien. Un Aivell lleva modelos especialistas a bordo: visión para documentos, uno dedicado a navegar y otro para la base de conocimiento.
Sin lienzo de nodos y flechas, sin código. Escribes la automatización como si instruyeras a un empleado nuevo: frases que tu Aivell convierte en un procedimiento protegido.
Un Aivell es un compañero de IA on-premise: una pequeña caja que se conecta a tu red, ejecuta su propia IA a bordo y te quita de encima el trabajo repetitivo. Prompts, documentos, datos: nada sale jamás de tu oficina. Desconecta internet: sigue funcionando.
Describes cada tarea como una chore, en lenguaje natural. Tu Aivell la convierte en un procedimiento sólido y protegido y lo ejecuta en segundo plano — con guardarraíles en cada herramienta, un registro de auditoría completo y aprobaciones en tu mano cuando las quieras. Instalación única, cuota mensual fija. Sin tokens, sin sobrecostes.
inferencia a bordo · aislado de internet · cuota mensual fija